sabato 27 luglio 2019

(a cura Redazione "Il sismografo")
Se espera una próxima comunicación del arzobispado de La Habana sobre los funerales del cardenal que murió ayer después de una larga enfermedad
(Carlos Harris Evans, desde La Habana). Ayer 26 de julio, día festivo nacional en Cuba, fecha que recuerda el inicio de la lucha armada para liberar al país de las dictaduras manipuladas por Washington, poco después de la muerte del arzobispo emérito de la capital, cardenal Jaime Ortega Alamino, 82 años, el Granma, órgano oficial del Partido Comunista y del gobierno, junto con dar la triste noticia, publicó el Comunicado del arzobispo de La Habana con la firma de mons. Juan de la Caridad García Rodríguez.
Luego, a través de su cuenta Twitter, el Presidente de la República, Miguel Díaz Canel, quiso reiterar las condolencias del gobierno y agregó: "Es innegable su aporte al fortalecimiento de las relaciones entre la Iglesia Católica Romana y el Estado cubano."
Intanto en Cuba se espera para las próximas horas de parte del Arzobispado de La Habana la comunicación sobre los funerales del cardenal. Hasta el momento todo indica que la Iglesia católica local prepara internamente este ultimo e triste pasaje.
Las autoridades de la Arquidiócesis y de la misma Conferencia de Obispos Católicos, con gratitud y cortesía, han decidido no aceptar el funeral de estado y la proclamación del luto nacional. El gobierno cubano ofreció espontáneamente, como último tributo al cardenal Ortega, a su figura pastoral y su trabajo sacerdotal, este tipo de honor oficial también porque la gran mayoría de los cubanos nutre por il purpurado fallecido admiración y afecto. La emoción entre los cubanos, creyentes y no, católicos y no, tan pronto como la noticia de la muerte se difundió rápidamente, se transformó en una gran tristeza.
Ayer, casi al final del día, se entregaron oficialmente al Vaticano dos cartas para el Santo Padre: una del Presidente de la República, Miguel Díaz Canel, y la otra, del Secretario del Partido Comunista, ex Presidente Raúl Castro, quien firma con un simple "General de Ejército".
Los documentos de condolencia se centran en la figura del cardenal fallecido y recuerdan su papel, carisma y presencia en la historia de Cuba, valiente, patriótico y transparente, especialmente desde que Papa s. Juan Pablo II lo creó cardenal hace 25 años (24 de noviembre de 1994).
Para Díaz Canel y Castro, Cuba pierde un hijo y un ciudadano que nunca ha ahorrado sacrificios y fatigas, a veces entre muchos ataques, malentendidos y mentiras, para amar y servir a su iglesia como una realidad inextricablemente vinculada a la nación y al pueblo.
(Con el aporte en Roma de LB-RC)