venerdì 4 agosto 2017

Venezuela
Cardenal Urosa: Maduro deberá rendir cuentas a Dios por las muertes en Venezuela
Conferencia Episcopal Venezolana
- Cardenal Porras: "La Constituyente está viciada por todas partes". "Una realidad ilegal, inmoral e ilegítima"
- Mons. Mario Moronta: "Nadie se cree el cuento de los ocho millones de votantes. Ni ellos mismos"
El Arzobispo de Caracas (Venezuela), Cardenal Jorge Urosa, advirtió al Presidente Nicolás Maduro y a los altos mandos de las Fuerzas Armadas que deberán rendir cuentas a Dios por las muertes de los venezolanos “asesinados” por efectivos militares y colectivos chavistas durante las manifestaciones contra la Asamblea Constituyente.
“¡En nombre de Dios, cese la represión!”, exclamó el Purpurado, al denunciar que “hay ciudadanos que fueron asesinados y heridos por efectivos militares venezolanos y, presumiblemente, por efectivos armados que actúan ilegal y criminalmente. Esto es totalmente intolerable y clama al cielo”.
En declaraciones recogidas por la prensa local, el Arzobispo se refirió a la violenta represión del 30 de julio, día en que el Gobierno realizó la elección de los 545 miembros de la Asamblea Constituyente.
“(Simón) Bolívar habló de la maldición que recae sobre los soldados que empuñan las armas contra el pueblo. Esto responsabiliza al Presidente de la República, al Alto Mando y a los ministros que tienen a sus cargos estas acciones, quienes deberán dar cuenta ante Dios, nuestro Señor, y ante las leyes”, expresó el 31 de julio.
“Reitero el llamado serio a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) a que se ponga del lado de la Constitución”, añadió.
Prensa CEV
04 de agosto de 2017

*****
Cardenal Porras: "La Constituyente está viciada por todas partes"
"Una realidad ilegal, inmoral e ilegítima"

Cuando la conducta humana no se guía por principios sólidos, compartidos y admitidos por la colectividad se entra en el campo de la delincuencia. Es decir, la única norma es el capricho producto de intereses que lesionan el bien común.
Cuando Moisés recibió las tablas de la ley que le entregó Yahvé en el monte del desierto, no significó otra cosa sino que quien obrara fuera de ese marco debía ser considerado detractor y por tanto castigado. Los diez mandamientos no son un código de excelencia, sino más bien una ética de mínimos que permita la convivencia pacífica, el respeto mutuo y la posibilidad de una real igualdad entre todos los miembros de aquella sociedad. Exigir o poner como norma no matar, no mentir, no levantar falso testimonio, no es un código de heroicidad sino de comportamiento normal para que unos pocos no aplasten a los demás.
Hemos vivido, estamos viviendo un proceso constituyente que está viciado por todas partes. Así como en el Antiguo Testamento la ley venía de lo alto, de Yahvé, en las sociedades modernas, la ley viene del poder originario que reside en el pueblo y es quien mediante los mecanismos admitidos universalmente, de consulta y elección popular, le da vigencia y valor.
En nuestro caso, han sido de tal magnitud las fallas cometidas que convierten a la asamblea nacional constituyente en una reunión de una parcialidad, sin más valor que eso: no representa al todo y por tanto no puede erigirse en la rectora de la vida de todo el colectivo nacional.
Es ilegal lo que se hace fuera del marco constitucional por el que se rige la nación. Son demasiados los ejemplos que ponen en evidencia la ilegalidad, desde la convocatoria hasta la proclamación de los resultados. Al no convocar al poder originario para que apruebe o desapruebe un proceso constituyente con especificaciones claras de cuáles son sus competencias, todo lo que de allí sigue está viciado.
A ello hay que sumar todos los pasos posteriores. Se diseñó un esquema eleccionario claramente parcial, inclinado a favorecer una sola opción, con categorías desconocidas o fuera del marco legal, con criterios tan empíricos y poco comprobables, que lo convierte en algo inadmisible. Por otro lado, la complicidad del poder electoral y del alto tribunal de la república, aprobando de manera exprés cuanto era presentado por el ejecutivo, ponen en evidencia que se estaba jugando a la manipulación y al fraude.
Lo peor, el desconocimiento del clamor popular para que dicho proceso no se llevara adelante, trajo consigo el uso indiscriminado de la fuerza, el amedrentamiento, la represión, la encarcelación sin cumplir con lo mandado por la ley para irrumpir en la propiedad privada, o conducir a calabozos desconocidos y someter a la justicia militar sin más requisito que el de los hechos consumados, es actuar con la ley de la selva: el más fuerte se impone y el más débil desaparece. Pero lo más grave es el número de muertos habidos en estos tres meses: más de un centenar de asesinatos sin el menor gesto de solidaridad para con los afectados, es índice de una degradación del valor supremo de la vida humana.
Por último, hemos presenciado una capacidad increíble para la manipulación y la mentira. La credibilidad y confianza en los órganos de justicia, de orden público y del poder electoral se han resquebrajado a niveles impensables. El manejo de cifras irreales no soportaría el más sencillo proceso de auditoría. Por ello estamos ante una realidad ilegal, inmoral, ilegítima que no obliga en conciencia.
Todos sus actos son irrelevantes y de tratar de imponerlos a la fuerza no generarán sino una conflictividad mayor que la que hemos vivido. Ser capaces de construir una sociedad en la que quepamos todos, con respeto mutuo y cartas claras de lo que se quiere obtener, es el reto que todos tenemos por delante.
Si no se oye el clamor del pueblo, cualquier ideología o fanatismo no nos conduce sino por la senda de la violencia y de la muerte. No es ese el camino correcto. Nunca es tarde para rectificar y poner la balanza donde debe estar: en la voluntad soberana del pueblo.
Cardenal Baltazar Porras
Prensa CEV
04 de agosto de 2017

*****
Entrevista a Mons. Mario Moronta: "Nadie se cree el cuento de los ocho millones de votantes. Ni ellos mismos"
"Nadie se cree el cuento de los ocho millones de votantes. Ni ellos mismos"
Mario Moronta: "Sigo pensando y deseando que no habrá guerra civil, aunque están las puertas abiertas a serias confrontaciones"
"Hay peligro de volver al régimen de 'seguridad nacional' que tanto daño hizo en América Latina"
Mario Moronta: "En nombre de Dios, pedimos a los dirigentes del Gobierno que escuchen el clamor del pueblo"
Estoy seguro que en algún momento el Papa no sólo hablará de Venezuela, sino hablará a los venezolanos con su mirada puesta en nuestro país y en su pueblo
(José M. Vidal).- Hace unos días, Mario Moronta, obispo de San Cristóbal (Venezuela) lanzaba un dramático mensaje al pueblo de Dios. Hoy, le entrevistamos, para profundizar en el texto, dada la dramática situación que está viviendo su país. El prelado cree que la cifra de los ocho millones de votantes en la Constituyente es "un cuento" y, aunque desea que no haya guerra civil, advierte de que el país corre peligro de sumirse "en el régimen de 'seguridad nacional' que tanto daño hizo en América Latina".
¿En su mensaje al Pueblo de Dios hay una petición clara y abierta a las Fuerzas Armadas, para que se rebelen contra el Gobierno de Nicolás Maduro o ésta es una interpretación forzada de su escrito?
Puede resultar una interpretación forzada. El verdadero sentido es el de un llamado a que obedezcan a su conciencia y a su compromiso de respetar la Constitución, así como defender al pueblo. La Fuerza Armada no está ni debe estar al servicio de un solo gobernante ni de una parcialidad política. Es cierto que muchos están invitando a que la Fuerza Armada desconozca al Presidente. Yo creo que más bien, entre otras cosas, la Fuerza Armada debe exigirle al Presidente que respete la Constitución a la cual ellos juraron defender. Apelamos a su conciencia para que no siga habiendo ni violencia ni represión inhumana. Son muchos los muertos y heridos.
Por eso incluso le pido a los sacerdotes de mi diócesis que son capellanes militares que les hablen al corazón y actúen con temor de Dios. Lo triste de la actuación de muchos militares es que ellos no parecen reconocerse como hijos del pueblo al cual están atacando. He podido hablar con un buen número de oficiales y soldados que no están de acuerdo con lo que está pasando.
Por otra parte, quienes ordenan matar o disparar o reprimir son tan responsables -y quizás más- de quienes ejecutan órdenes. Ya es hora de que le exijan al Gobierno que hay que respetar la Constitución y estén del lado del pueblo al cual deben servir y del cual forman parte.
También pide al Gobierno que convoque ya elecciones generales
Unido a los Obispos y a la gran mayoría de los venezolanos le pedimos al Gobierno que retirara la propuesta de la asamblea constituyente. Hizo caso omiso. Si desde hace tiempo, como lo establece la Constitución se hubiera permitido el referéndum revocatorio, o se hubieran comenzado a realizar las elecciones regionales para luego las de carácter general no estuviéramos como estamos. Una de las excusas es que no había dinero. Y de dónde salieron los recursos para pagar el CNE y las así llamadas elecciones para la Constituyente.
Por otro lado había la excusa de que no se podía cambiar el ordenamiento jurídico. Y cómo sí se pudo hacer lo del pasado 30 de julio: manipularon la constitución y las leyes....
¿Aumenta el riesgo de una guerra civil en Venezuela?
Sigo pensando y deseando que no habrá guerra civil, aunque están las puertas abiertas a serias confrontaciones de grupos sociales y políticos. Para que haya guerra debe haber dos ejércitos y eso no está sucediendo en Venezuela por ahora. Hay riesgos de confrontaciones entre hermanos. Hay grupos que están armados y crean zozobra.
Pero también existe el riesgo de levantamientos de grupos de la población ante el hambre que está golpeando a muchos venezolanos, así como la falta de insumos médicos y atención en el campo de la salud. Crece la inseguridad y el futuro es visto muy negro. Allí es donde está el verdadero peligro. Y no olvidemos que los militares tienen familia: y muchas de esas familias están siendo golpeadas por el hambre y otros factores.
Sí existe el peligro real de volver más atrás de lo que hemos tratado de superar: volver al régimen de "seguridad nacional" que tanto daño hizo en América Latina en los años sesenta. Algunas actuaciones de órganos de seguridad están yendo por ese camino.
¿Qué le dice, monseñor Moronta, a los más de 8 millones de venzolanos, que acaban de apoyar la Constituyente?
Primero que nada nadie se cree el cuento de que fueron ocho millones. Ni ellos mismos. Yo pude ver cómo muchos centros electorales donde solía haber gran afluencia no llegaban a tener ni el 5% de los electores. El CNE engañó a todo el mundo con esa cifra. Quienes votaron no llegan ni al 15% del padrón electoral...
Algunos eclesiásticos, como el jesuita Numa Molina, defienden a fondo el régimen de Maduro, por estar de lado de los pobres.
Si estuviera al lado de los pobres ya se habría abierto un canal humanitario o como lo quieran llamar ellos para poder recibir alimentos y medicinas... Una cosa es la demagogia y otra es el compromiso con los más pobres. Puedo asegurarle que la pobreza ha aumentado en Venezuela. Sin querer jactarme ni caer en presunciones, le puedo asegurar que quienes caminamos con el pueblo y nos sentimos pueblo, vemos con angustia y caridad pastoral el drama de mucha gente. Yo trabajo en una zona de frontera y tratamos de ayudar a muchos que necesitan su sustento y atención; pero también vemos con preocupación cómo por nuestros caminos que conducen a la hermana Colombia cada día va aumentando el número de hombres y mujeres, con sus hijos y otros familiares, que van saliendo para dirigirse a otros países para ver si pueden conseguir una vida digna. El Gobierno no parece fijarse en esto.
Puedo asegurarle que nuestra Iglesia está al lado de los pobres
¿Le gustaría que el Papa se pronunciase ya y abiertamente sobre la situación venezolana?
Creo que el Papa y sus más estrechos cooperadores, como el Cardenal Parolin, lo han hecho. No sólo por sus mensajes públicos sino también por otras formas de expresión. El Papa sabe muy bien lo que sucede en Venezuela y nos acompaña. Los Obispos estamos en plena comunión con él. En junio pasado los miembros de la presidencia de la CEV nos reunimos con él para informarle de primera mano y voz lo que de verdad está pasando acá.
¿Espera que Francisco hable de Venezuela desde Colombia en su ya próximo visita al país vecino?
No sólo lo espero sino que lo deseo. Estoy seguro que lo hará. ¿Dónde? No lo sé, pero estoy seguro que en algún momento no sólo hablará de Venezuela, sino hablará a los venezolanos con su mirada puesta en nuestro país y en su pueblo.
Prensa CEV
Publicado por :RELIGION DIGITAL 3 DE AGOSTO DEL AÑO 2017. José Manuel Vidal.