venerdì 21 luglio 2017

Spagna
Abc.es
El cardenal Ricardo Blázquez, arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal, ha sostenido hoy que la persona y el trabajo son "inseparables en el proyecto de Dios", y pedido que no haya "eternos condenados a no trabajar nunca". Blázquez ha lanzado ambas ideas a lo largo de la homilía pronunciada esta tarde durante la eucaristía conmemorativa del Movimiento Mundial de Trabajadores Cristianos (MMTC), que desde el pasado sábado reúne en la capital abulense a más de un centenar de delegados procedentes de 42 países.
En este contexto, se ha felicitado de la elección de Ávila para el Seminario Internacional y la Asamblea General del MMTC, "a dos pasos del Convento de la Encarnación", donde Santa Teresa vivió cerca de tres décadas y desde donde salió para iniciar la reforma del Carmelo Descalzo.
"De modo que Santa Teresa se me va apareciendo por el camino por todas partes", ha recordado antes de apuntar cómo Jesucristo tuvo "tres destinatarios" en sus actitudes: los pobres, los afligidos y los pecadores.
"Son tres grupos a los que probablemente no se puede separar", ha argumentado el cardenal, quien también ha hecho referencia a Jesús al recordar que trabajó "con manos de hombre".
Ha sido en este punto de la homilía en el que el prelado ha sostenido que el trabajo "también forma parte de las condiciones de la encarnación del hijo de Dios", para después pedir que "no haya eternos condenados a no trabajar".
"Seamos reflejo de Jesucristo trabajador y estemos cerca de las personas abrumadas a veces por el peso de sus trabajos", ha apuntado el cardenal, quien además ha afirmado que "la persona y el trabajo son realmente inseparables en el proyecto de Dios".
Y ello, porque en su opinión "el trabajo es condición para ganarse dignamente el pan de cada día".
En este sentido, y haciendo referencia al papa Francisco, ha dicho que resulta "humillante cuando a unas personas se les impide el poder ganarse el pan con el sudor de su frente".
Desde su punto de vista hay trabajo "sumamente precario, muy coyuntural e insuficientemente remunerado".
Tras afirmar que el trabajo "tiene siempre una dimensión de carácter social, familiar y personal", Ricardo Blázquez ha señalado cómo "una persona que no trabaja, es una persona frustrada".
"Necesitamos el trabajo para nuestra realización personal e ir creciendo en calidad y dignificación de nuestra vida", ha añadido en una homilía en la que también ha expresado los "interrogantes muy serios" que se introducen respecto a la distribución del trabajo, como consecuencia de "la incidencia de los avances técnicos".