lunedì 17 luglio 2017

Religión digital
(José M. Vidal, Sao Felix do Araguaia) Como buen poeta y artista consumado, Don Pedro Casaldáliga vive rodeado de símbolos. Sencillos, pobres y austeros, como él, pero siempre bellos. Desde su casa, repleta de recuerdos, a su catedral, decorada por Cerezo, pasando por su capilla o sus objetos más cotidianos. Este obispo siempre vivió como su gente. De hecho, no quiso tener nevera, cocina de gas o teléfono hasta que no lo tuvieron la mayoría de sus fieles. Y por supuesto, nada de palacio. Su casa, en el número 1310 de la Avenida Governador José Fragelli de Sao Felix no se distingue de las demás. Rectangular, con un tejado a dos aguas cubierto de uralita, revocada y pintada de color ocre y con un pequeño porche adosado. (...)