sabato 15 luglio 2017

Religión digital
(José M. Vidal) El sacerdote pide al Papa que lo haga cardenal, que le escriba una carta o que lo llame por teléfono.  "Te quiero, Ángel. Gracias por venir a verme. Sigue siendo profeta". Con estas tres frases apenas balbuceadas, recibió Pedro Casaldáliga al Padre Ángel en su casita de Sao Félix do Araguaia, mientras le cogía el cuello y le acariciaba suavemente las manos. Emocionados los dos hasta las lágrimas, después de tantos años de ausencia o de presencia lejana. Sólo se habían visto una vez, en Roma, en 1988, pero la solidaridad los conectaba permanentemente. Lúcido, con sus ojos azules a los que no se le escapa detalle, Casaldáliga habla con dificultad y tiene que moverse en silla de ruedas. El próximo 16 de febrero (...)