mercoledì 21 giugno 2017

Elmundo.es
(Soraya Melguizo) Fue el primero en recibir el nombramiento y éste se anunció en 2014 como un paso hacia la transparencia. El pasado mayo, Milone bloqueó una petición para que distintas congregaciones dieran información sobre sobre su actividad financiera a una consultora independiente. El primer revisor general de las cuentas de la Santa Sede, Libero Milone, un cargo instituido por el Papa Francisco en 2014, ha presentado su dimisión al Pontífice, según ha informado el Vaticano en un comunicado.
Su nombramiento fue anunciado como un paso más en favor de la transparencia que pretendía instaurar el Papa argentino en el Vaticano pero, apenas dos años después, Milone ha renunciado sin haber podido completar la operación de limpieza que se le había encargado.
"Ayer el Santo Padre recibió la dimisión del encargo de Revisor General. El Santo Padre la ha aceptado. Se concluye así, de común acuerdo, la relación de colaboración con la Santa Sede". Con unas breves líneas la Oficina de Prensa de la Santa Sede anunciaba la renuncia de Libero Milone como primer revisor general de la Santa Sede sin aclarar los motivos de la renuncia.
El 5 de junio de 2015, Milone, con una dilata experiencia en el campo de las finanzas internacionales, recibió el encargo del Papa Francisco de convertirse en el primer revisor general de las cuentas de la Santa Sede, el auditor de las finanzas vaticanas. Un cargo creado en febrero de 2014 para auditar los dicasterios -los ministerios vaticanos- y las instituciones relacionadas con la Santa Sede y la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano.
La figura de revisor general es un cargo clave en la administración vaticana que informa directamente al Pontífice y propone cada año un programa de revisión al Consejo para la Economía con el objetivo de detectar posibles irregularidades, asegurar la eficacia de los procedimientos administrativos y evaluar el uso de los recursos.
Cuando se produjo su nombramiento, el prefecto de la Secretaría para la Economía del Vaticano, George Pell, el controvertido ministro de las finanzas vaticanas, aseguró que Milone tendría absoluta libertad y sería "totalmente autónomo" para verificar las cuentas de la Santa Sede. Pero en estos dos años al frente, Milone se ha dado de bruces con las reticencias y luchas internas dentro de la Curia vaticana, especialmente entre los diferentes dicasterios con competencias en las actividades económicas de la Santa Sede.
El pasado mes de mayo bloqueó junto con el cardenal George Pell una petición del secretario de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA), Mauro Rivella, para que las distintas congregaciones suministraran información sobre su actividad financiera a la auditora independiente Price Waterhouse Coopers (PwC). Un paso más en la 'guerra' por la división de competencias entre el dicasterio que dirige un muy cuestionado Pell y la APSA, que tiene una función de administradora única del patrimonio vaticano. La salida ahora de Milone podría significar un mayor aislamiento para el cardenal australiano dentro de la Curia vaticana.
La llegada al pequeño Estado vaticano de Milone tampoco fue tranquila. En octubre de 2015, apenas cuatro meses después de ser nombrado revisor general, el experto en finanzas denunció a la Gendarmería Vaticana la violación de su ordenador en la oficina de la Santa Sede que contenía importante material confidencial. Pocos días más tarde, las autoridades vaticanas arrestaron al sacerdote español Lucio Ángel Vallejo Balda y a la relaciones públicas Francesca Chaouqui. Ambos fueron acusados de sustracción y filtración de documentos reservados dando inicio al escándalo bautizado como Vatileaks 2.
La última aparición en público del ya ex revisor general se produjo la semana pasada durante la presentación del primer Debate Internacional sobre la Corrupción organizado en el Vaticano por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Integral y la Pontificia Academia para las Ciencias Sociales, donde presentó los últimos avances para garantizar transparencia en las finanzas vaticanas.