venerdì 16 giugno 2017

El País.es
(Jan Martínez Ahrens - Pablo De Llano) Donald Trump ha decidido llevar el frío a Cuba. Treinta meses después de que Barack Obama iniciase el histórico deshielo con La Habana, el presidente de Estados Unidos va a dar marcha atrás en el proceso de apertura. Limitará los viajes a la isla, prohibirá el flujo comercial con el poderoso conglomerado militar (60% de la economía) y retomará a la retórica del látigo. Es un triunfo de la línea dura, auspiciado por los sectores anticastristas de Florida que lo respaldaron en las elecciones, y que Trump presentará hoy al mundo como un avance de los derechos humanos y las libertades. (...)
El inminente problema de Trump en Cuba (Christopher Sabatini, The New York Times)