venerdì 2 giugno 2017

paginasdigital.es
(José Luis Restán) Se ha vuelto frecuente hablar de la “mala calidad” de nuestra democracia, un capítulo suficientemente amplio como para incluir epígrafes muy diversos: desde el excesivo poder del que gozan unos partidos enrocados sobre sí mismos hasta la falta de transparencia de las administraciones y la escasez de mecanismos para luchar contra la corrupción. Pero curiosamente apenas se habla de la merma real de libertad que experimentamos cada día en nuestra convivencia civil. El último caso es el del obispo de Solsona, Xavier Novell, que (...)