mercoledì 21 giugno 2017

(Juan Vicente Boo) Sin reabrir heridas ni dejar mal a nadie, el Papa Francisco ha peregrinado el martes a las tumbas de dos sacerdotes italianos en el norte del país para pedir «un clero no clerical» y poner a ambos como ejemplo de servicio, espiritualidad y también paciencia cuando los propios obispos no comprenden o no apoyan.
En el pueblecito de Bozzolo, cerca de Mantova, el Santo Padre ha rezado ante la tumba del párroco Primo Mazzolari (1890-1959), cuyo problema era ir por delante de su tiempo en sentido de amistad con los no católicos y los no practicantes, que en su tiempo eran presentados de modo simplista como «enemigos de la Iglesia».
Según Francisco, el espíritu profético de Mazzolari consistía en «implicarse en la vida de las personas» como un sacerdote que «no añoraba la Iglesia del pasado sino que intentaba cambiar la Iglesia y el mundo mediante un amor apasionado y una dedicación sin límites».
El Papa ha subrayado que Primo Mazzolari supo poner en guardia frente al vicio de «describir con placer amargo los errores de otros», lo cual puede «tranquilizar la conciencia pero no tiene nada de cristiano» pues «carece de propuestas y de un enfoque constructivo en busca de soluciones».
Ese buen párroco evito también el «activismo separatista» de «crear instituciones católicas (bancos, cooperativas, círculos, sindicatos, escuelas, etc.) que pueden crear una comunidad elitista y favorecen intereses y clientelas con etiquetas católicas».
Mazzolari evito también, según Francisco, el «sobrenaturalismo deshumanizante» de «refugiarse en actividades piadosas para evitar las dificultades y las desilusiones», olvidando que «el verdadero campo del apostolado es el mundo», y que los cristianos no deben caer en la «tentación del espiritualismo».
En un rapidísimo viaje en helicóptero, el Papa ha visitado también la tumba de otro párroco, Lorenzo Milani (1923-1967), en Barbiana, cerca de Florencia. Milani fue perseguido judicialmente en 1965, cuando ya estaba enfermo de un tumor, por sus escritos en defensa de la objeción de conciencia y de oposición a la guerra, sin que recibiese apoyo de su obispo.
Poco después de visitar tu tumba, Francisco ha comentado que «mi gesto es la respuesta a la petición de Milani a su obispo de que se reconociese la rectitud de su actividad pastoral y su fidelidad al Evangelio».
Ambos sacerdotes fueron, además, ejemplos de misericordia con todos y de atención material a los pobres, ejerciendo de maestros a titulo voluntario. Son el modelo de sacerdote valiente y sereno ante las dificultades en las propias filas, que el Papa propone como modelo a Italia y al mundo.