mercoledì 28 giugno 2017

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(Carlos Colorado) La primera vez que conocí a Mons. Gregorio Rosa Chávez hace varios años, me obsequió un libro llamado “Día a Día con Mons. Romero” y me subrayo una frase del mártir salvadoreño que dice, “La palabra queda.  Y éste es el gran consuelo del que predica.  Mi voz desaparecerá, pero mi palabra que es Cristo quedará en los corazones que lo hayan querido acoger” (17.12.78).  Por eso no me sorprende para nada ver que esa es la frase que Rosa Chávez escogió para imprimir en sus estampitas de recuerdo de la ceremonia de investidura como cardenal. (...)