martedì 9 maggio 2017

Vaticano
Mensaje de Papa Francisco al Consejo Episcopal Latinoamericano, Celam, reunido en su Asamblea numero 36 en El Salvador
(a cura Redazione "Il sismografo")
Mis hermanos Obispos reunidos en la Asamblea del CELAM Queridos hermanos  Quiero acércame a Ustedes en estos días de Asamblea que tiene como mística de  fondo la celebración de los 300 años de Nuestra Señora Aparecida. Y, con Ustedes me gustaría poder  “visitar” ese Santuario. Una visita de hijos y de discípulos, visita de hermanos que como Moisés quie ren descalzarse en esa tierra santa que sabe albergar el encuentro de Dios con Su pueblo. Así también  quisiera que fuese nuestra “visita” a los pies de la Madre, para que ella nos engendre en la esperanza y  temple nuestros corazones de hijos. Seria como “volver a casa” para mirar, contemplar pero especial mente para dejarnos mirar y encontrar por Aquel que nos amó primero.  Hace 300 años un grupo de pescadores salió como de costumbre a tirar sus redes “Salieron a ganarse  la vida y fueron sorprendidos por un hallazgo que les cambió los pasos: en sus rutinas son encontra dos por una pequefla imagen toda recubierta de fango. Era Nuestra Señora de la Concepción, imagen  que durante 15 años permaneció en la casa de uno de ellos, y allí los pescadores iban a rezar y Ella  los ayudaba a crecer en la fe. Aún hoy 300 aflos después, Nuestra Señora Aparecida, nos hace crecer,  nos sumerge en un camino discipular. Aparecida es toda ella una escuela de discipulado. (...)