domenica 16 aprile 2017

La Razón
Desde aquel lejano febrero de 2013 en el que se hizo efectiva su renuncia y pasó a ser emérito, el Papa Benedicto XVI ha cumplido su promesa de permanecer «oculto al mundo», pero ese silencio libremente escogido no se ha convertido en desmemoria u olvido sobre su figura y su obra, sino más bien en todo lo contrario. Cumple 90 años y es un motivo, una efeméride, para recordar lo mucho y bueno que hizo por la Iglesia y por los creyentes que lo conservan como un referente, un guía indiscutible que sirve a la fe desde su residencia en el monasterio «Mater Ecclesiae» y desde la que mantiene una relación muy fluida con su sucesor en la silla de Pedro. (...)