martedì 11 aprile 2017

Religión Digital
(José M. Vidal) Sin arreos episcopales, pero allí estaba, el sábado, en la firma de la entrega de las armas de ETA, el arzobispo de Bolonia, Matteo Zuppi. Y su presencia mandaba dos claros mensajes. El primero, que lo que allí se estaba desarrollando contaba con la bendición del Vaticano. Y el segundo, dejar en evidencia, con su mera comparecencia, a los tres obispos vascos, a los que ni el Gobierno de Iñigo Urkullu ni el Vaticano invitaron al acto. Ni siquiera sabían que iba a estar en él su colega italiano. (...)