martedì 18 aprile 2017

El presunto autor de los disparos que provocaron la muerte a la misionera barcelonesa Isabel Solà, el pasado verano en Haití, fue detenido el pasado 4 de abril junto a otros miembros de la banda a la que pertenece. El hombre, del que no ha trascendido su identidad, permanece arrestado en la prisión de Puerto Príncipe a la espera de presentar declaración judicial, lo que realizará en los próximos días.La policía confirmó ayer a este diario que los trece detenidos forman parte de una banda “muy peligrosa” que operaba en el área metropolitana de la capital haitiana. Están acusados de “múltiples crímenes, incluyendo robos, violaciones, atracos a mano armada y asesinatos”. Según el portavoz, Gary Desrosiers, “este grupo es sospechoso también del asesinato de la monja española, Isabel Solà Macas, el 2 de septiembre del 2016”. En la banda habría un expolicía despedido de una comisaría de Puerto Príncipe.
Los detenidos están acusados de “múltiples crímenes, incluyendo robos, violaciones, atracos a mano armada y asesinatos”
La misionera de Jesús-María Isabel Solà falleció, a los 51 años de edad, el pasado 2 de septiembre debido a las heridas causadas por uno de los dos hombres que la abordaron en moto cuando se encontraba en su automóvil, un Toyota Land Cruiser, después de salir de la sucursal de un banco. Iba acompañada por una mujer haitiana que sufrió heridas graves, pero salvó su vida. El homicidio se produjo en un cruce de la calle Sans-Fil, en Bel Air, uno de los barrios más deprimidos de la capital, no demasiado lejos de la parroquia de Sacre Coeur, a la que estaba vinculada la misionera.
Solà llevaba siete años en Haití, donde había construido un centro asistencial para las víctimas del terremoto que asoló el país en el 2010. En el momento de su muerte estaba preparando la construcción de una escuela en uno de los barrios más degradados de la capital. Anteriormente fue misionera en Ebibeyin (Guinea Ecuatorial).
La misionera falleció, a los 51 años de edad, el pasado 2 de septiembre debido a las heridas causadas por uno de los dos hombres que la abordaron en moto cuando se encontraba en su automóvil
Su fallecimiento, tras una larga trayectoria de compromiso con los más desfavorecidos, tuvo una fuerte repercusión no solo en la comunidad de Jesús-María, que organizó un funeral en el colegio de Sant Gervasi oficiado por el obispo Taltavull y nueve sacerdotes, diocesanos y de distintas órdenes. El papa Francisco pidió una oración por su alma durante la canonización de la madre Teresa de Calcuta resaltando su vida al servicio de los más pobres. Precisamente el Pontífice recibió el pasado 4 de marzo a los hermanos de la religiosa, Carmen y Javier Solà. Carmen le transmitió la admiración de la monja por la figura de la máxima autoridad de la Iglesia Católica. “Era una enamorada de este Papa y se lo he dicho”, manifestó su hermana. “Conmigo –señaló Javier– el Papa estuvo hablando de lo difícil que era la situación en Haití y yo le hablé de cómo había luchado allí Isa y aún sabiendo que estaba en peligro, no se había ido del país”. Javier le ayudó a construir el centro de amputados y recogía fondos para la escuela que planeaba construir.