mercoledì 15 marzo 2017

El País.es
(Rubén Amón) El papa Bergoglio cumple su primera "legislatura" como protagonista de una revolución mucho más cosmética que concreta. El principal mérito de Jorge Mario Bergoglio en estos primeros cuatros años de legislatura consiste en haberlo cambiado todo sin haber cambiado nada. Un ejercicio de prestidigitación que requiere la devoción de una sociedad crédula y sensiblera. No estamos en los tiempos de las verdades —no digamos ya las teologales—, sino en la época de las percepciones y de las sensaciones. Y a Francisco se le percibe y se le siente unánimemente como un revolucionario (...)