lunedì 2 maggio 2016

Bolivia 
(a cura Redazione "Il sismografo")
(NdR) – Esta carta está firmada por la "Central Obrera Boliviana (COB) y la Conalcam (Coordinadora Nacional por el Cambio).
A Su Santidad
Hermano Papa Francisco
Ciudad del Vaticano
Aún guardamos en nuestros corazones la llama viva de la alegría y la esperanza que nos trajo su presencia en Bolivia hace 10 meses. Sentimos que sus palabras, sus reflexiones y sus oraciones nos fortalecen y nos acompañan cada día.
Por más de cinco siglos, los pueblos indígenas de Bolivia hemos sufrido la explotación y la discriminación impuesta por sectores oligárquicos que además de privarnos de la vida y los derechos más básicos, nos negaron un trato digno de seres humanos.

Para revertir esa injusticia, los movimientos sociales (que representan a pueblos indígenas, campesinos, obreros y demás sectores populares) construimos el Proceso de Cambio; lo hicimos para unir a Bolivia y juntos superar la exclusión y la pobreza de manera pacífica, democrática e incluyente; como su Santidad diría: “Siempre motivados por el amor fraterno que se revela contra la injusticia social”.
Como ningún otro proyecto político en Bolivia, el Proceso de Cambio ha recibido desde la elección nacional de diciembre de 2005 el mayor respaldo popular en las urnas. En esa ocasión, el Hermano Evo fue electo presidente con el 53.74% de votos. Desde entonces y hasta la última elección nacional de diciembre de 2015, cuando el Movimiento Al Socialismo (MAS) obtuvo el 61% de la votación, el instrumento político de los pueblos indígenas y movimientos sociales ha ganado en promedio un proceso electoral cada 8 meses con porcentajes por encima del 50% y 60%.
Pese a esa legitimidad, algunos representantes de la jerarquía de la Iglesia Católica de Bolivia han expresado posiciones políticas que buscan deslegitimar la causa de los movimientos sociales, que es la causa de los más pobres y de este Proceso de Cambio.
En los últimos 10 años, los bolivianos hemos comprobado, junto a la comunidad internacional, que nuestro Gobierno liderizado por nuestro hermano y presidente Evo Morales ha logrado lo que nunca se había alcanzado.
“La economía boliviana ha mostrado una evolución acelerada en los últimos años. Entre 2000 y 2012 tuvo una tasa de crecimiento promedio del Producto Interno Bruto (PIB) de 5%”, según el Informe Nacional de Desarrollo Humano 2016, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) (1).
Este crecimiento económico, que ha logrado un aumento de más del 50% del PIB entre 2003 y 2015, significa en términos nominales, un crecimiento del 400%.
La política social del Presidente Morales logró en Bolivia la reducción de un 22% de la pobreza extrema, entre 2005 y 2012 en el área rural, mientras que a nivel nacional este indicador disminuyó de un 38,2% (el 2005) a un 21,6% (el 2012), es decir, bajó en 16,6 puntos porcentuales (2).
En 2005, la pobreza extrema en el campo llegaba al 62,9% y para 2012 descendió al 40,9%; es decir, disminuyó en 22 bolivianos de cada 100 dejaron esa condición, según cifras oficiales.
Estos avances han sido posibles gracias a la nacionalización de los hidrocarburos, la recuperación de las empresas estratégicas del Estado y a la política de redistribución de los excedentes a favor de los más necesitados.
En 2005, el 10% más rico tenía 128 veces más ingreso que el 10% más pobre. Para el año 2014, esta cifra se redujo a 39 veces, según el Ministerio de Economía y Finanzas.
La dotación de tierras a los pueblos indígenas y originarios se incrementó de 13 millones a 42 millones de hectáreas, mientras el sector empresarial del país cuenta con 6 millones de hectáreas de tierras a diferencia de los 39 millones entregados en anteriores gobiernos.
Con este avance, el Proceso de Cambio cumple con la trilogía de “las famosas tres T: tierra, techo y trabajo para todos nuestros hermanos y hermanas” que Usted, Hermano Papa Francisco compartió como máxima en el encuentro con los movimientos populares en Bolivia, el 9 de julio del año pasado.
Gracias al Proceso de Cambio, la política de redistribución de las ganancias ha permitido que un 25% de la población boliviana deje el estrato bajo para incorporarse a la clase media  entre 1999 y 2013, según el Informe de Desarrollo Humano (IDH) del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Pese a estos avances inéditos en la historia de Bolivia, los pueblos indígenas y movimientos sociales vemos con dolor y preocupación que un sector jerárquico de la Iglesia Católica en Bolivia persiste en usar su representatividad para discriminar y desprestigiar al Presidente Morales y al Proceso de Cambio.
Citamos algunos ejemplos del pasado reciente para sustentar lo que afirmamos. Durante los conflictos sociales provocados por la represión del Gobierno del extinto presidente Hugo Bánzer (1997- 2001) el entonces obispo de El Alto, monseñor Jesús Juárez, ofreció al entonces dirigente Evo Morales negociar la desmovilización de esa protesta a cambio de una dádiva económica del Gobierno.
Monseñor Juárez pidió a nuestro hermano Evo Morales reunirse con el entonces ministro de Gobierno de Bánzer, Guillermo Fortún (+) a solas. Cuando se le preguntó la razón del encuentro, Juárez respondió que el Ministro de Gobierno pretendía financiar su campaña.
En enero de 2009, el arzobispo de Sucre, monseñor Jesús Pérez ofició una misa junto a prefectos y dirigentes políticos opositores que rechazaban la aprobación de la nueva Constitución Política, producida con la participación del pueblo para la refundación del Estado y la inclusión de los derechos de los pueblos indígenas y sectores históricamente excluidos (3).
Esas movilizaciones derivaron en la toma de instituciones en Santa Cruz con agresiones violentas contra indígenas en esa ciudad que encabezadas por el señor Branko Marinkovic, hoy prófugo de la justicia, acusado de financiar una célula separatista que contemplaba en sus planes – como se conoció en medios de prensa – el asesinato del presidente Evo Morales y su gabinete y la división de Bolivia (4).
En noviembre de 2010, monseñor Tito Solari, declaró que menores de edad trafican con droga en la región tropical de El Chapare de Cochabamba. “Pasajeros que vienen de Santa Cruz, que vienen y quieren comprar naranja o mandarina; llegan chicos a ofrecer cocaína, bolsas de cocaína. Este es el asunto que nos preocupa”, fueron las palabras de Monseñor Solari, que recogieron todos los medios de comunicación (5).
Pese a los esfuerzos de nuestras autoridades en advertir que semejante aseveración dañaba la dignidad e imagen de los menores de edad, el presidente de la Conferencia Episcopal de Bolivia, Oscar Aparicio, reivindicó esas acusaciones sin prueba e insistió en mencionar “la grave amenaza del narcotráfico en El Chapare” (6).
En una ocasión, cuando el Presidente Morales visitó a nuestro Cardenal Julio Terrazas en Cochabamba, en la Casa Cardenal Maurer, los jerarcas de la Conferencia Episcopal hicieron que el Mandatario abandonara el lugar por la puerta trasera mientras usaban la salida principal con el prelado. De esa manera, evitaron ser fotografiados junto al Presidente Morales
De forma al menos extraña, nuestro Presidente fue impedido en reiteradas ocasiones de visitar al Cardenal Terrazas en su morada, ni en la clínica, cuando enfrentaba los días más difíciles por su enfermedad antes de morir. Solamente después de una gestión insistente de varias autoridades, el Hermano Evo Morales pudo entrevistarse con el Cardenal Terrazas en la clínica donde recibía tratamiento.
Desde una posición aún más sesgada y política, monseñor Tito Solari, acusó en diciembre del año pasado que “en Bolivia, la absolutización del Estado y el peligro de la reelección indefinida ya han puesto a la democracia en peligro”, a través del libro, “Tito Solari, la fuerza de la humildad. Historia de un pastor” (7).
En ese texto Monseñor Solari se pregunta capciosamente “si después de 10 años con las mismas personas en el gobierno se puede hablar de democracia”, cuando como hemos evidenciado en líneas de arriba, el Gobierno del Hermano Presidente Morales es el que mayor apoyo democrático ha recibido en la historia.
Recientemente, la Carta Pastoral, sobre Narcotráfico y Drogadicción divulgada en la fecha por la Conferencia Episcopal de Bolivia bajo el rótulo: “Hoy pongo ante ti la vida o la muerte”, volvió a mostrarnos cómo la cúpula de la Iglesia Católica puede alejarse del pueblo para intentar posicionar argumentos políticos sin respaldo.
Por ejemplo, la página 19 de la citada Carta Pastoral mencionó equivocadamente que “falta mucho para adecuar la cantidad de cultivos a las reales necesidades del uso permitido de la coca” porque “el estudio integral de la hoja de coca a cargo del Gobierno Nacional, gracias a recursos aportados por la Unión Europea, comenzó el 2009 y hasta el momento no se ha hecho público, dejando la definición de cultivos necesarios en una especie de limbo”, pese a que el 12 de noviembre de 2013 el Ministerio de Gobierno y el Consejo Nacional de Lucha Contra el Tráfico Ilícito de Drogas (CONALTID) presentaron ocho tomos de una investigación que fue valorada por la prensa y organismos internacionales como el primer estudio integral de la hoja de coca en Bolivia (8).
Pero lo que resulta aún más preocupante es comprobar que la Carta Pastoral afirma que “Bolivia además de ser un país productor y de tránsito es ya un país consumidor de drogas”, como se puede verificar en el numeral 8 de la página 12 de ese documento.
Hermano Papa Francisco, el problema del consumo de drogas es una realidad imposible de ignorar. Pero afirmar que Bolivia es un país de consumidores es nuevamente una ofensa a la dignidad de un pueblo que ha mejorado con soberanía la lucha contra el narcotráfico en todos los frentes.
Un estudio científico promovido por el Gobierno de Bolivia y realizado por la prestigiosa Universidad Católica San Pablo de La Paz, ha establecido que “en relación a las drogas ilícitas, las sustancias con mayores prevalencias anuales son la marihuana (1,27%), seguida de la cocaína (0,32%) y los inhalables (0,30%)” (9).
Gracias a las tareas de prevención, el nivel de la prevalencia anual de consumo de cocaína es un tercio del 1% del total de la población boliviana.
La Carta Pastoral además insinúa que “la economía de nuestro país se nutre, en parte, de recursos provenientes del narcotráfico, lo que la distorsiona”, pese a que como hemos demostrado líneas arriba, el éxito del modelo económico boliviano se debe a la nacionalización de los hidrocarburos y la recuperación de las empresas estratégicas.
Además, en la página 22, numeral 35 la Carta Pastoral afirma que “como es de dominio público el narcotráfico en su estrategia de expansión e impunidad penetra incluso estructuras estatales y fuerzas del orden comprando conciencias”. Aunque el Presidente Morales ha pedido a la Conferencia Episcopal de Bolivia hacer conocer los nombres de las autoridades cuyas conciencias han sido “compradas” por el narcotráfico, representantes de la jerarquía eclesiástica han respondido con evasivas para ratificar incorregiblemente el contenido político de la Carta Pastoral (10).
Hermano Papa Francisco, según mediciones satelitales corroboradas con el trabajo de campo de expertos de la ONUDC, Bolivia, con 20.400 hectáreas de coca,  es el menor productor de la hoja en la región porque Perú que tiene 42.900 hectáreas y Colombia produce 69.000 hectáreas. Es decir, la cantidad de cultivos de coca de Bolivia representa el 15% del total de cultivos en toda la región.
Según cifras oficiales, desde el 2006 a diciembre de 2015 se han realizado 121.025 operativos antinarcóticos en Bolivia, lo que representa un incremento del 163% con relación a los 45.979 operativos del periodo 1996 - 2005.
Hermano Papa Francisco, el secuestro de droga del año 2006 al 2015 fue de 253 toneladas de cocaína; es decir, un 175% más que las 92 toneladas secuestradas entre 1996 y 2005.
Durante los últimos tres años, Bolivia ha erradicado en promedio 11.000 hectáreas con diálogo y participación social, sin causar muertes ni envenenar a la Pachamama con el uso de pesticidas.
En lugar de reclamar por las más de 60 muertes, 700 heridos y decenas de desaparecidos durante la aplicación de los programas de represión de gobiernos anteriores en El Chapare, la Carta Pastoral ignora que gracias al control social y erradicación de coca excedente de manera concertada, Bolivia, durante los últimos tres años, ha erradicado en promedio 11.000 hectáreas de coca excedente, logro reconocido por la ONUDC, pero no por la Conferencia Episcopal de Bolivia (11).
Hermano Papa Francisco, estos antecedentes nos impulsan a pedirle que en su condición de máxima autoridad de la Iglesia Católica, solicite a la Conferencia Episcopal de Bolivia que ponga un alto al trato discriminatorio contra el presidente Evo Morales.
Usted, Hermano Papa Francisco ha demostrado con gran humildad que la Iglesia Católica es capaz de pedir perdón por los errores pasados contra los pueblos indígenas. Esta actitud no es correspondida por la jerarquía de la Conferencia Episcopal de Bolivia.
Los pueblos indígenas y movimientos sociales somos profundamente religiosos y valoramos por encima de todo la guía espiritual de la Iglesia Católica, pero también consideramos que es un deber moral denunciar estas actitudes discriminatorias contra el hermano presidente Evo Morales y el Proceso de Cambio.
Muy respetuosamente.